Me dirijo a vosotros por las referencias que hacéis a mí persona en el
Editorial y un artículo en el número 155 de la revista, y lo hago con la
intención de que el silencio por mi parte no se interprete como
conformidad con lo expuesto y dentro de diez años quien repase la hemeroteca pueda
llevarse una idea deformada.
Me ha disgustado el que existiendo entre nosotros una cierta confianza y
colaborando con la revista en forma habitual, no contrastasteis la
información publicada, y ni siquiera me pedisteis mí opinión al respecto,
cuando se me menciona directamente, aunque sea en forma errónea.
Desde hace tiempo, pero desde septiembre técnicamente hablando, soy un
simple militante de base en mí partido, sin ninguna responsabilidad
política, por lo que si me dirijo por escrito a alguien o al Bisbat, debo
hacerlo como simple ciudadano, católico practicante y feligrés en la
Parroquia de Sant Pere, no hay más titulo para ello. Dudo mucho, por lo